Expertos en Cirugía Refractiva del “Spanish ICL Group” pertenecientes al Grupo Innova Ocular, destacan la ventaja de las lentes intraoculares para miopía alta

Publicado el 4 noviembre, 17:49

Dr. PoyalesLas lentes intraoculares, que se sitúan delante del cristalino sin alterar la estructura básica del ojo, representan una opción superior al láser a la hora de tratar más de seis dioptrías de miopía. Ésta es la conclusión de un grupo de expertos que ha seguido durante siete años a 2.500 pacientes españoles sometidos a este tratamiento, entre los que se encuentran el Dr. Caro y Dr. Torralba de Clínicas Oculsur, y el Dr. Aramberri de Begitek pertenecientes al Grupo Innova Ocular.

Según explicaron durante un encuentro celebrado en Barcelona, la implantación de la lente no causa ninguna erosión en la córnea del ojo, como en el caso del láser, lo que la convierte en una técnica reversible. Además, la intervención se lleva a cabo en un corto espacio de tiempo y mediante un proceso simple con muy pocos efectos secundarios, siempre que el cirujano esté entrenado y siga el protocolo.

El estudio, que constituye la mayor base de datos del mundo sobre este procedimiento, y que se ha presentado en los últimos foros internacionales, recoge datos de 4.500 ojos operados de miopía entre 1998 y septiembre de 2007 por el denominado «Spanish ICL grup», integrado por ocho de los principales expertos en cirugía refractiva del país.

El especialista subrayó que, al no resultar modificada la estructura del ojo, se mantiene la funcionalidad del sistema óptico natural, pero mejorando su rendimiento. Las lentes, de 50 micras de espesor en el centro del cristalino, se fabrican de forma exclusiva para cada paciente, como si de un par de gafas se tratara, y transmiten la luz de un modo similar al cristalino, ya que están compuestas de colámero, un material biocompatible parecido al cristalino humano.

El único inconveniente respecto a la cirugía láser, que estaría más indicada en casos con menos dioptrías, es su precio, pues cuestan el doble que una intervención con láser, pero los expertos consideran que los pacientes deben conocer esta opción terapéutica antes de decidirse por una intervención.

Juan Pedro Torralba, de la Clínica Oculsur de Jerez (Grupo Innova Ocular), señaló que la operación quirúrgica de implantación de la ICL dura entre 15 y 30 minutos, y es relativamente indolora. Antes de la operación, se aplica anestesia tópica al paciente para reducir el malestar, de modo que sólo percibe durante la operación una cierta presión en el ojo.

Tras la colocación de la lente, que tiene forma rectangular y unas pequeñas patillas para anclarse bien en la zona adecuada, la recuperación de la visión es extremadamente rápida, si bien es necesario esperar unos días para alcanzar la máxima agudeza y precisión visual.

Según este grupo los pacientes deben tener más de 25 años. A partir de los 50 se pueden recambiar las lentes si las necesidades visuales de la persona lo hacen necesario. También se colocan este tipo de lentes, que corrigen la visión de lejos, en personas con hipermetropía y con astigmatismo, con resultados excelentes.

Las primeras lentes ICL se implantaron en España en 1998. Hasta el momento se han colocado unas 24.500, de las 130.000 puestas en todo el mundo, lo que, según estos especialistas, ha convertido a nuestro país «en uno de los más adelantados en este campo de la oftalmología».

Proyecto de colaboración Fundación la Arruzafa de Córdoba – Asociación de Amigos de los niños Saharahuis